Direct access to content

Insomnio

Consiste en la presencia de un sueño no satisfactorio en calidad o cantidad. Puede aparecer como una dificultad para iniciar el sueño, para mantenerlo o como despertar precoz.

A la queja subjetiva de sueño escaso o poco reparador se añaden una serie de consecuencias durante el día como somnolencia, falta de energía, problemas de memoria, dificultades de concentración, bajo rendimiento laboral, alteraciones del humor e irritabilidad. Por este motivo es un trastorno de las 24 horas. Puede ser un síntoma secundario a algún factor externo o interno, o tratarse de un insomnio primario, sin ningún desencadenante identificable.

Más información


Ronquido

Se calcula que aproximadamente un 40% de la población ronca. El ronquido tiene que ser siempre un signo de atención, ya que indica que existe una dificultad de paso del aire en la vía aérea superior durante la inspiración. Las personas que roncan no suelen ser conscientes de ello y tampoco de las apneas que muchas veces están asociadas al ronquido. Las parejas de los roncadores pueden presentar importantes trastornos del sueño por culpa de las molestias, constituyendo un importante problema social.

El ronquido tiene solución en la mayoría de los casos. Tras estudiar tu caso decidiremos el tratamiento más eficaz para acabar con el ronquido.

Más información


Apnea del Sueño

El síndrome de apnea del sueño (SAS) causa en muchos casos un sueño poco reparador, asociando somnolencia diurna en un 30% de los casos, aunque se puede tener un SAS grave sin la existencia de somnolencia diurna. La falta de síntomas diurnos provoca que el diagnóstico sea demasiado tardío en muchas ocasiones. Se calcula que el 90% de los pacientes con síndrome de apnea del sueño no están diagnosticados.

El diagnóstico es sencillo mediante la realización de un estudio del sueño (polisomnografía). Los tratamientos existentes son eficaces para evitar la aparición de las importantes repercusiones para la salud que el síndrome de apnea obstructiva del sueño puede tener.

Más información


Síndrome de Piernas Inquietas

Los pacientes con síndrome de piernas inquietas (SPI) muestran dificultad para estar en reposo sin mover las extremidades o cambiar de posición. Se trata de un trastorno del sueño muy frecuente y a la vez poco diagnosticado debido a sus síntomas inespecíficos y en ocasiones difíciles de identificar. Es muy frecuente que estos síntomas sucedan al meterse en la cama o al relajarse en el sofá después de cenar. También suelen aparecer en situaciones de reposo como en el cine, teatro, o durante viajes largos como pasajero.

El SPI requiere un diagnóstico de certeza antes de iniciar cualquier tratamiento. De esta forma la evolución de los pacientes suele ser muy buena, mejorando de forma espectacular su calidad de vida.

Más información


Trastornos del Ritmo Circadiano

Los humanos tenemos un reloj biológico interno que marca un ritmo innato de 24 horas, llamado ritmo circadiano. Ese reloj biológico determina cuándo dormimos, cuándo comemos o cuándo tenemos mayor capacidad cognitiva. Cuando el ritmo interno biológico de la persona no coincide de forma recurrente con sus necesidades familiares, laborales y/o sociales aparecen los trastornos del ritmo circadiano, como el síndrome de fase retrasada de sueño o el jet lag, entre otros.

Para un diagnóstico correcto para decidir el tratamiento más adecuado es necesario la realización de una historia clínica detallada y un estudio cronobiológico.


Terrores Nocturnos y pesadillas

Son trastornos de la conducta que suceden durante el sueño. Son tipos parasomnias, situaciones en los que se produce un estado disociativo de la conducta, con parte del cerebro despierto y otra parte en sueño.

Se presentan la mayoría de las veces en la infancia, durante el desarrollo cerebral. La mayoría de las veces son benignas y desaparecen con la edad. Por lo tanto el principal de mensaje para los padres es de tranquilidad.

Terrores Nocturnos

Episodios de terror durante el sueño No-REM, por lo que se suelen presentar durante la primera mitad del sueño. Gritos violentos, con el niño con ojos abiertos, aunque realmente no es consciente de lo sucedido ni tiene recuerdos de los episodios. Los llamativos síntomas suelen asustar a los padres, aunque lo recomendable es no despertar al niño, ya que el contacto en ocasiones empeora los síntomas. Simplemente hay que acompañarles para evitar que se puedan hacer daño. No suelen durar más de 5-10 minutos.

Son frecuentes los antecedentes familiares. Pueden ser más llamativos en épocas de estrés y sobre todo con la falta de sueño. Evitar la privación de sueño, rutinas relajantes antes de dormir y evitar situaciones excitantes también puede ayudar a disminuir los episodios.

Pesadillas

Episodios desagradables y angustiosos que normalmente suceden en la segunda mitad de la noche, durante el sueño REM. Despiertan al niño asustado y sudoroso. Recuerdan lo sucedido con gran detalle y pueden creer que los contenidos de las pesadillas son reales, lo que en ocasiones hace que tengan miedo a volver a dormir.

Acudir a su habitación y tranquilizarlos les ayudará a calmarse y volver a conciliar el sueño. Al día siguiente ayuda hablar sobre el contenido de la pesadilla para conseguir cambiar sus connotaciones angustiosas por otras más cercanas, amigables o incluso ridículas.


Sonambulismo

Durante el sonambulismo las personas se encuentran en un estado disociativo, con características tanto de vigilia como de sueño.

Algunas zonas del cerebro (lóbulo frontal) duermen profundamente durante los episodios, por este motivo las personas que se encuentran en esta situación son poco o nada conscientes de sus actos y de las consecuencias. La activación de otras zonas como el cíngulo y algunas porciones del cerebelo podría explicar el aumento de la actividad motora durante el sueño.

El sonambulismo es más frecuente en la infancia y suele desaparecer con la edad. Tiene un componente hereditario muy importante; en el caso del sonambulismo infantil normalmente alguno de los padres también fue sonámbulo. Si se inicia en la edad adulta conviene descartar que sea secundario a algún trastorno psicológico o neurológico.

Si los episodios se repiten con frecuencia, afectan a la calidad del sueño del sonámbulo o de sus familiares o existe la posibilidad de que se haga daño durante los episodios, conviene estudiar el caso para decidir el tratamiento más adecuado.


Bruxismo

Comúnmente conocido como rechinar de dientes. Se produce al apretar de forma inconsciente fuertemente los dientes inferiores y los superiores. Puede suceder mientras estamos despiertos o dormidos.

La causa es desconocida aunque en muchos casos se asocia a estrés y ansiedad. Una mala alineación dental también puede favorecer su aparición. Puede producir dolor mandibular y de cabeza, así como alterar nuestra calidad de sueño si es muy intenso.

Las férulas dentales son útiles para evitar que cause alteraciones dentales y para mejorar el dolor, pero no solucionan el problema. La mejor solución es tratar de identificar y tratar la casa de estrés y ansiedad en los casos que esta sea la causa. Si existe mala alineación dental, la ortodoncia puede ser la solución.


Narcolepsia

Se trata de una enfermedad de origen autoinmune: el sistema inmunitario destruye ciertas neuronas del hipotálamo productoras de hipocretinas, neurohormona que regula el ciclo vigilia-sueño. La narcolepsia genera episodios bruscos de somnolencia, que pueden aparecer en cualquier situación y que la persona es incapaz de impedir.

Otros síntomas que pueden aparecer son cataplejía (debilidad muscular desencadenada normalmente por emociones), parálisis del sueño (despertar con la imposibilidad de movernos), frecuentes sueños muy reales o fraccionamiento del sueño nocturno. Es habitual también la tendencia al sobrepeso.

El tratamiento se realiza con fármacos para intentar evitar la aparición de los distintos síntomas. Es muy importante un diagnóstico lo más precoz posible, para intentar detener la reacción inmunitaria antes de que se produzca el daño neuronal. Por otro lado, la higiene del sueño, programar siestas durante el día y explicar el trastorno a familiares, amigos y compañeros del trabajo ayuda a mejorar la calidad de vida de las personas con narcolepsia.


Hipersomnia

Es la presencia de excesiva somnolencia diurna. La causa más frecuente no es ningún trastorno del sueño, sino dormir menos horas de las necesarias. Dormir menos horas de las necesarias, además de somnolencia diurna, tiene otras muchas repercusiones para la salud. Sin embargo, en otras ocasiones la hipersomnia diurna es causa de trastornos del sueño como el síndrome de apnea del sueño, insomnio, narcolepsia u otras causas de sueño de mala calidad.

El primer paso es intentar identificar la causa. Que esta causa se solucione suele ser el tratamiento más eficaz. Cuando no existe una causa identificable hablamos de hipersomnia idiopática – en estos casos pruebas como la polisomnografía o un estudio cronobiológico son de gran utilidad.


Otras parasomnias

  • Despertares confusionales – Suelen ser breves y sin consecuencias.
  • Trastorno de alimentación relacionado con el sueño – Levantarse a comer durante la noche sin ser consciente de ello y normalmente con amnesia del episodio.
  • Trastorno de conducta en sueño REM – Episodios agitados durante la noche, con importantes movimientos, gesticulaciones y gritos. El paciente puede llegar a tener conductas agresivas. Es necesario descartar la presencia de alteraciones neurológicas o respiratorias del sueño y realizar un seguimiento médico.
  • Parálisis del sueño – Despertarse y no poder moverse debido a un retraso en la recuperación de la actividad motora tras el despertar. La mayoría de los casos son benignas y simplemente hay que esperar tranquilamente a recuperar el tono muscular. En otras ocasiones pueden ser un síntoma de narcolepsia.
  • Síndrome de explosión cefálica.
  • Enuresis del sueño.
  • Alucinaciones relacionadas con el sueño.
  • Parasomnia debida a un trastorno médico.
  • Parasomnia debida a un medicamento u otras drogas.

CONSEJOS PARA DORMIR BIEN

Descubre aquí consejos que te ayudarán a dormir mejor. Tus hábitos durante el día y sobre todo antes de acostarte (como por ejemplo limitar el uso de pantallas o cenar como mínimo 2 horas antes de acostarte) influyen mucho en la calidad de tu sueño.

Más información