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No puedo dormir

Querer dormir y no conseguirlo es una situación desagradable y por desgracia puede ser bastante habitual en nuestras vidas.

Si ocurre de forma muy esporádica y lo relacionamos con alguna situación puntual, en la mayoría de los casos se resolverá sin problemas cuando se normalice la situación. Si por el contrario la situación se prolonga en el tiempo o sucede varios días de la semana debes consultarnos, puedes tener un trastorno del sueño.

Nuestro primer objetivo será hacer un diagnóstico correcto a través de una entrevista clínica, necesitando en algunas ocasiones una prueba diagnóstica para confirmar la sospecha.

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Ronco cuando duermo

Roncar no es normal, aunque un 40 % de la población lo haga. Debe ser un signo de atención.

Si se trata de ronquido sin pausas respiratorias, es un problema social, principalmente para la pareja del roncador, que puede llegar a desarrollar graves trastornos del sueño como el insomnio. También puede limitar la vida del roncador, generando situaciones embarazosas por roncar en sitios públicos o cuando comparte habitación con otras personas distintas a las habituales.

Sin embargo, en muchos casos al ronquido lo acompañan paradas respiratorias, las apneas.

Tanto el ronquido como el síndrome de apnea del sueño tienen solución. Consúltanos y te ayudaremos a solucionar el problema.

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Tengo sueño

Si tienes sueño durante el día lo más probable es que no duermas las horas necesarias o que tu sueño sea de mala calidad.

Si tienes somnolencia diurna a pesar de dormir las horas necesarias puedes tener un trastorno del sueño. Consúltanos para que estudiemos tu caso y podamos llegar a un diagnóstico correcto para ofrecerte el tratamiento más adecuado.

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Tengo inquietud en las piernas

¿Tienes sensación de inquietud en las piernas o necesitas moverte y cambiar de posición? ¿Sientes que debes levantarte de la cama y caminar, o estirar las piernas y masajearlas? ¿Te molesta el pijama, calcetines o sábanas (y necesitas buscar el frío con ellas)? ¿Necesitas dormir con una almohada entre las piernas o tienes contracciones musculares involuntarias? Todo ello son síntomas que presentan pacientes con síndrome de piernas inquietas.

Las molestias aparecen normalmente con el reposo y por la noche, aunque pueden aparecer en cualquier momento del día. Suelen causar dificultades para dormir.

Tras una correcta valoración médica, te ayudaremos a decidir si es necesario iniciar algún tratamiento.


Tengo jet lag

Si viajas frecuentemente con desplazamientos de más de 2 franjas horarias puedes tener dificultades para dormir, somnolencia y alteraciones digestivas. Todo ello se conoce como jet lag.

El jet lag es consecuencia de un desajuste circadiano. Tu reloj biológico tiene dificultades para adaptarse a los nuevos horarios. La cronodisrupción de forma repetida, además de hacerte perder calidad de vida pueden tener importantes consecuencias para tu salud.

Los síntomas de jet lag pueden evitarse o minimizarse con una correcta planificación de los horarios del sueño y de las comidas, entre otras medidas. Si tienes jet lag consúltanos, podemos ayudarte.


No tengo un sueño tranquilo

Distintas causas pueden hacer que tengas un sueño intranquilo, superficial, con despertares frecuentes y sensación de no dormir profundamente. También puedes tener sueños angustiosos frecuentes. Incluso a veces podemos seguir comportamientos anormales durante el sueño, de los que no somos conscientes ni recordamos al día siguiente.

En todos estos casos suele existir una causa que lo provoca. Las causas pueden ser emocionales, como estrés o ansiedad, o físicas, como trastornos respiratorios del sueño, alteraciones neurológicas u otras. Te ayudaremos a un correcto diagnóstico y decidir el tratamiento más adecuado.


Mi hijo no puede dormir

Si tu hijo tiene dificultades para conciliar el sueño o tiene despertares frecuentes puede estar sufriendo distintos trastornos del sueño.

Dependiendo de la edad la causa más frecuente puede ser diferente; desde terrores nocturnos, pesadillas, sonambulismo, síndrome de piernas inquietas, hasta un síndrome de apnea del sueño infantil entre otras. Puede tratarse también de un problema de insomnio infantil por hábitos incorrectos o por alguna causa médica. Si es adolescente podemos estar ante un trastorno del ritmo circadiano, en concreto un síndrome de fase retrasada del sueño.

En todas estas situaciones podemos ayudarte a solucionar el problema de una forma sencilla en la mayoría de los casos. Mejorará su sueño y el de toda la familia.


Mi bebé no duerme

Desde el nacimiento de nuestros hijos el sueño de toda la familia puede alterarse.

Hasta los 6 primeros meses de vida los bebés tienen un ritmo biológico diferente al de los adultos. Su ritmo de vigilia-sueño y alimentación se repite aproximadamente cada 4 horas, incluidas las noches. Durante esta etapa es normal que se despierten por la noche y necesiten comer.

A partir de los 6 meses de edad deben cambiar a un ritmo circadiano similar al de los adultos, pasando a dormir toda la noche seguida, lo cual sucede en la mayoría de los casos. Si no es así podemos estar ante un trastorno del sueño.

Consúltanos y te ayudaremos para que todos podáis dormir.


Mi hijo ronca

Los niños no deben roncar; si lo hacen de forma muy esporádica y estando resfriados no suele tener consecuencias. Pero si el ronquido es habitual, varios días de la semana, debemos interpretarlo como un signo de alarma, ya que existe una resistencia excesiva al paso del aire por la vía aérea superior. La causa más frecuente es la hipertrofia amigdalar y/o adenoidea.

Muchos de los niños roncadores asocian además paradas respiratorias, pudiendo presentar un síndrome de apnea del sueño infantil, con importantes repercusiones para su descanso, crecimiento, estado de ánimo y rendimiento escolar.

Por la simple observación es imposible estar seguros de que no existen apneas, siendo necesario la realización de una polisomnografía para llegar al diagnóstico y decidir el tratamiento más adecuado.

CONSEJOS PARA DORMIR BIEN

Descubre aquí consejos que te ayudarán a dormir mejor. Tus hábitos durante el día y sobre todo antes de acostarte (como por ejemplo limitar el uso de pantallas o cenar como mínimo 2 horas antes de acostarte) influyen mucho en la calidad de tu sueño.

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